Salvemos
el Sant Pau

Gimnàs Social Sant Pau SCCL
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Otra vez nos toca luchar

Lo hemos hecho cada día al subir la persiana.
Estar en el Barrio del Raval da carácter; el mismo que nos impulsó hace ya 6 años, para responsabilizarnos de la gestión del Sant Pau, junto a sus deudas. Trabajadores y trabajadoras que llevaban más de veinticinco años creyendo e implicándose en el proyecto, se hicieron con las riendas del Gym, descuidado por unos propietarios que prefirieron dejar un legado descapitalizado por la compra de activos mobiliarios y lleno de deudas.

No fue un problema. Como hacen las buenas familias nos unimos, apretamos los dientes y comenzamos a caminar... a nuestra manera.

En estos últimos seis años escuchando, preguntando, oyendo al barrio y a sus vecinos y vecinas, hemos ido dando solución a todas las demandas que hemos sido capaces. Seguro que se nos han escapados mil oportunidades de mejora, pero esas pequeñas cosas que hemos sabido atender nos han regalado mucha magia, nos ha convertido en un gimnasio con alma, donde todo el mundo tiene su cabida. El Sant Pau es casa de todos y todas.

Esta oportunidad de cambio y mejora, de incidir en el territorio entendiendo el comercio de proximidad como oportunidad de transformación de barrios y municipios, nos ha guiado siempre en el camino hasta convertirnos en la Cooperativa sin ánimo de lucro que a día de hoy somos.

Explicar el Gimnasio Social Sant Pau a alguien que no lo conozca no es fácil.Su composición con un 65 % de migrantes, socios sin techo, la señoras Marías de toda la vida, socios con más de 25 años de antigüedad, lo mejor y lo peor del Raval nos da un bendita complejidad:

  • El tener horarios especiales en Ramadán
  • vestuarios trans
  • ser el único gimnasio del Raval en el que puedes apuntarte sin tener regularizado los papeles
  • adolescentes con acceso al gimnasio a cambio de un seguimiento de su expediente escolar
  • dejar dos meses de carencia a la gente que no puede pagar
  • cuando nos han dicho que no podían pagarlos preguntar cuanto podía, etc... Nos ha dado singularidad.

Que hayamos desarrollado una acción social dónde mas de 400 niños en riesgo de exclusión hayan disfrutado de las instalaciones de forma gratuita y otras 300 personas de colectivos desfavorecidos lo hagan cada año. Nos ha dado alma.

Está acción social se ha estructurado con convenios con el Casal d'Infants del Raval, Generem, Acathi y la Casa del Reces. Y otros más informales que nacen de la constante asertividad como respuesta.

Hace un año casi tiramos la toalla pues la subida del IVA cultural, la continua subida de consumos básicos (hoy estamos en casi 6000 € mensuales) y seguramente una gestión mejorable, nos hicieron ir al Distrito y exponer que nos ayudasen o tendríamos que cerrar.

BeC, ERC y la CUP a nivel de distrito nos dieron su apoyo desde un buen principio. Distrito hace un año nos prometió una ayuda económica atraves de la contratación de algunos de los servicios sociales que damos, esta contratación hoy ha llegado. Se sumó el Comissionat d'económia social y a la vez Barcelona Activa. Y de la mano de Ferrán Aguiló también el mundo cooperativista.

Con esta ayuda decidimos centrarnos en pagar sueldos y consumos frente a los alquileres, esperando que en unos meses llegará la ayuda y entonces afrontar los alquileres. Al haber tardado un año en concretarse, la decisión que tomamos se ha manifestado totalmente errónea. Nostra culpa.

Desde la cooperativa Cop de mà se hizo un plan de viabilidad externo, el cual confirmaba la viabilidad del proyecto.

La estrategia tenia una parte fundamental: nuestro paso a Cooperativa sin ánimo de lucro. Hoy ya lo somos.

La propiedad nos ha denunciado y afrontamos una demanda de desahucio el 19/11/2016 y la ejecución el 1 de enero.

Nuestra propuesta es la siguiente: ponernos al día en 15 días y continuar. La suya, que paguemos y nos marchemos.

La paradoja es que los trabajadores no podemos capitalizar los paros sin tener la certeza que podremos continuar y negociar un préstamo con Cop57 que garantizarían nuestra continuidad a nivel económico. Disponemos de fondos pero necesitamos la certeza de la continuidad para acceder a ellos.

A nivel de partidos del barrio, se baraja la posibilidad de expropiar o comprar y hacer pisos sociales, pero la guerra que se vive por los presupuestos municpales hace que lo que se decida a nivel de barrio quede obstruido por lógicas de partido y cálculos electorales.

Necesitamos apoyo en varios frentes y tenemos hasta el 11 de Noviembre para conseguirlo:

  • Adhesiones al manifiesto de apoyo.
  • Promover una campaña mediática para que los propietarios acepten nuestro pago y la continuidad del proyecto
  • Instar a los partidos a que se sumen y salven un proyecto que lleva años llegando a espacios y problemas dónde no han podido llegar otros...
  • Cooperar en la campaña de captación de socios solidarios.

Muchas gracias, ¡venceremos!

Alma

El alma del Gimnàs Social Sant Pau ha sido nuestro motor y nuestra manera de sentir el barrio. Esta alma se ha materializado en forma de acción de apoyo a nuestros vecinos. 700 personas en riesgo de exclusión social o pertenecientes a colectivos vulnerabilizados pasan cada año por nuestras instalaciones. Este apoyo se ha articulado mediante convenios, algunos formales, otros no tanto.

Con el Casal d'Infants del Raval les abrimos las puertas de forma gratuita para todas aquellas actividades que necesitan. El año pasado por ejemplo se hicieron 5 semanas de piscina con 120 plazas por semana, boxeo, hip hop y durante todo el año los viernes un curso de natación para reforzar las relaciones materno-filiales.

Tanto con A.C.A.T.H.I. «Asociación Catalana para la Integración de Homosexuales, Bisexuales y Transexuales Inmigrantes» como con GENEREM «Asociación Trans* de Barcelona» asociación sin ánimo de lucro, fundada en 2015 en Barcelona, integrada por personas Trans*, hemos abierto nuestras instalaciones para cualquier actividad que proponen, de forma gratuita. A modo de ejemplo, las clases de gimnasia o los talleres de danza vinculadas al género.

También tenemos convenio con la Casa Reces de la Fundació Esperança, un centro residencial de acogida temporal para mujeres.

Por otro lado tenemos otros acuerdos no firmados pero igual de importantes, como por ejemplo con el Sindicato Popular de Manteros o con personas del movimiento trans, que imparten cursos de autodefensa para personas también trans.

Todo ello es nuestro orgullo y motor.

Singularidad

Ya hemos comentado que explicar la singularidad del Sant Pau es difícil ya que hablar de sentimientos y abrirse nunca es tarea fácil. Y explicar su singularidad es precisamente explicar un sentimiento. Olvidaros de los gimnasios que conoceis. Este es un gimnasio construido desde abajo para todas. Sin exclusiones.

Pero si que hay algunas linias objetivas que pueden ayudarnos a comenzar a entender porque es singular.

La primera singularidad es su gente, y su gente es el Raval. El Raval está compuesto por un 43% de población migrada de los cuales el 62% frecuentan el gimnasio. Ese dato es importante. Gente sin techo, els “avis i àvies” de siempre, socios y socias de más de 20 años, personas trans, gente con pocos recursos, “lo peor del Raval” se atreven a decir algunos. Para nosotros, un orgullo. Y de la forma más normal, el St. Pau hizo siempre los cambios necesarios para que todos se sintieran cómodos e incluidos:

  • Horarios especiales en Ramadán: nuestras socias y socios ayunan todo el día hasta la hora de la cena, y después tienen el rezo, por eso, ese mes, cerramos a la 01:30am.
  • Tener compañeros de trabajo trans, así como socios y socias que se iban sin ducharse, nos hizo preguntar ¿porqué? Siempre preguntar. Detectamos la necesidad de tener vestuarios diferenciados trans y así lo hicimos.
  • Ser el único gimnasio del Raval en el que puedes apuntarte sin tener regularizada su situación.
  • En muchos momentos, socios y socias que han vivido o viven en la calle.
  • Algún caso de adolescentes con acceso al gimnasio a cambio de un seguimiento de su expediente escolar.
  • Dejar dos meses de carencia a la gente que no puede pagar.
  • Cuando nos han dicho que no podían pagar, preguntar hasta cuanto podían o dejarles venir mientras su situación no mejoraba.

Sabemos que tenemos muchas deficiencias, y que nuestros socios mucha paciencia. Cuando no se estropea la caldera, lo hace la luz del baño, y sino el ventilador, o la máquina de turno. Pero siempre al final, ni que sea con pasta de dientes lo hemos arreglado. Hasta ahora no hemos pedido ayuda a nadie, aún sabiendo que competiamos con gimnasios como Can Ricart o Aiguajoc, que pueden presumir de grandes y modernas instalaciones. Pero eso nunca nos hizo pequeños. Hemos sabido encontrar nuestro lugar. Hablando con los socios, haciendoles participes de todo, desde la situación del gim hasta de su posible mejora. Ellos han sido los que realmente nos han hecho tirar para adelante. Y es por ello, que hemos sacado lo mejor de nostros. No tendremos la última generación en sala de pesas, pero si mucha empatía y proximidad. Nuestros profesores, lejos de estar cansados de hacerlo, te mandan la dieta a casa en caso que la requieras, se toman su tiempo para tomar un café contigo, y si ese dia es el peor de tu vida, a parte de en los ejercicios físicos se centran en los emocionales, para que salgas con la mejor sonrisa. Conocemos las vidas de nuestros socios, y ellos las nuestras, no hay nada que esconder bajo un chandal de segunda mano.

Nota personal de una de las trabajadoras:Nunca habia visto hacer tanto con tan poco. Sacar tanta fuerza de dentro para hacer lo mejor fuera. He visto como muchos de mis compañeros estaban a punto de perder la casa por no poder pagarla y como después de esa grave noticia, hacerte el mejor bocadillo con la mejor de sus sonrisas. He visto compañeros ofrecer dinero de su bolsillo para comprar una bombilla, una carpeta, o un churro de espuma. He visto al director del centro, mi amigo, despellejarse para pagar siempre primero los sueldos antes que las deudas que dejaron los antiguos propietarios y que ahora se las tiene que comer él. He visto compañeros hacer un turno doble sin esperar ser pagado por ello, para que pudieras preparar la fiesta sorpresa a tu novia. He visto compañeros desvivirse por tal socio o socia, porque aquel dia lo vio jodido. He visto compañeros llamar a los socios porque aquel dia no vino al gimnasio y estaban preocupados. He vivido abrazos y sonrisas de esta nueva familia, que a veces siento que me ama más que la mia propia. He visto amor entre mis compañeros y compañeras. Lo he vivido, y no quiero que termine. Es más, quiero que este amor lo pueda disfrutar todo el mundo.

Nuestra historia

Banys Populares de Barcelona. Ronda Sant Pau

En 1940 se inauguraron los primeros baños públicos en la Ronda Sant Pablo 46, hoy Ronda Sant Pau. Un establecimiento dónde poderse duchar por una peseta. Un espacio público de titularidad municipal. En esos tiempos se imponían en Europa las políticas de higienización y aún se recordaba la epidemia del tifus que sacudió Barcelona. En definitiva, traer duchas a los pobres del Raval para paliar los focos de epidemias. En los años '60 la gestión pasó a las Escuelas Pias de Sant Antoni. En los '80 a la Federación Catalana de Natación y en 1992 varios profesores de INEF de la UB crearon el actual Gimnàs Sant Pau.

En el 2012 ante la quiebra del gimnasio a causa de la mala gestión y de la ambición de los antiguos propietarios, los trabajadores y trabajadoras decidieron comprar el gimnasio por un 1€ así como la suma de todas sus deudas «50.000 €». No obstante, esta quiebra vino precedida de una descapitalización fruto de la compra de inmuebles y la falta de inversión. De 1000 socios bajaron a 500.

Así que los trabajadores y trabajadoras nos encontramos con unas instalaciones deficitarias y unas pérdidas de 3.000€ mensuales. En dos meses conseguimos remontar. Pero la subida del IVA en Septiembre de 2012 del 8% al 21% y el hecho de que no pudieramos repercutirlo a las cuotas de nuestros socios por su perfil socioeconómico, hizo de facto que para nosotros fuera una subida encubierta de 16.000€ de nuestros impuestos, sumado a la subida del 180% de los consumos, nos ha llevado a una situación extrema.

Ante tanta adversidad, escogimos sobrevivir. Ganar la partida a este mundo loco. Y nos organizamos para pasar de SL a Cooperativa sin ánimo de lucro, la cual está siendo totalmente legalizada este mismo 2017.

Banys Populares de Barcelona. Ronda Sant Pau

El futuro del Sant Pau

Sin muchas expectativas hemos tirado hacia adelante como hemos podido, pero sin pensar en el futuro, sólo en el presente que es lo que nos ha hecho seguir de corazón. Somos gente humilde, personas, que todavía muy trabajadoras, no nos reconocemos como empresarias, tampoco lo queremos ser, únicamente como habitantes de este planeta, con muchos sueños e ilusiones, pero con la certeza de que estos, sólo son eso: sueños e ilusiones. Una gran familia que camina junta, que a cada paso que da mira hacia los lados para comprobar que en el camino nadie se perdió. Miramos atrás sólo para asegurarnos de que seguimos aquí, pero que no mira la ruta que se encuentra ante nosotros porque sabemos que no está hecha y que podría no estarlo nunca.

Con mucho sudor, lágrimas y sangre hemos luchado para salvar el Sant Pau y en consecuencia, salvar algunas vidas. Si, y lo decimos con la boca grande y el pecho inflado. No sólo porque salvar Sant Pau significa salvar 17 núcleos familiares, sino porque también significa salvar un trozo de este barrio. Ya se puede decir, como dicen estos grandes futbolistas: el Sant Pau es más que un club. Somos un colectivo, somos una comunidad, somos una familia, somos una tribu. Una tribu que lucha unida, sin pedir nada a cambio y siempre por el cambio que creemos que necesita nuestro entorno.

En el Sant Pau se generan bonitos enlaces día a día. Socios que encuentran trabajo a partir de otros socios. Socios que regularizan su situación a través de otros socios. Socios que encuentran apoyo tras la muerte de un ser querido. Socios que dejan de deambular por las calles, o las drogas a través del deporte. Socias de edad avanzada que alejan la soledad de las paredes sombrías de su casa. Socios que pasan los últimos días de sus vidas recordando con los amigos de hace 20 años que conocieron en la clase de tonificación, un pasado no tan lejano. Jóvenes que encuentran un grupo de amigos, que sin importar su origen de procedencia aprenden e intercambian códigos, culturas, formas de pensar. Socios que ante los prejuicios dan la mano de quien se le atiende sin importar etnia, religión o nacionalidad. Jóvenes que desmotivados aplican en los estudios con el objetivo de cultivar cuerpo y mente. Socios y socias, que ante la falta de respeto de esta sociedad y la aún gran ignorancia y prejuicios sobre las personas trans, encuentran un espacio donde sentirse cómoda, donde hacer deporte de forma tranquila y donde por supuesto poder realizarse como personas trans.

El Sant Pau se ha hecho a sí mismo, nadie nos dijo el cómo ni el qué y menos aún el porqué. De repente nos dimos cuenta del tipo de espacio que estábamos, y lo que queríamos ser. Pero nunca fue pensado ni buscado. Y es que este era nuestro carácter. Y así es como sigue siendo. No nos gusta hacer bandera de lo que hacemos, pero tampoco bajar la cabeza ante el enemigo. Frente a la presión, decimos basta, frente a la culpabilización, decimos nunca, ante el cierre, decimos venceremos. No nos dan miedo ni los trajes ni las corbatas, ni la ranciedad de los estirados y menos aún la media sonrisa del que cree tener el poder. No podemos tener miedo ante corazones que no laten, porque estos ya hace tiempo que están totalmente muertos.

Y el futuro sigue siendo incierto, pero nosotros sabemos el suelo que pisamos. No hemos llegado hasta aquí para rendirnos. El Raval necesita gente como nosotros, como vosotros. Barcelona necesita espacios sanos, de encuentro, de intercambio, de relación. Esta ciudad, que como ya dijeron otros, está muerta, necesita espacios con vida, y llenos de vida. Dónde y parafraseando a Galeano, seamos seres humanos, y no recursos humanos, donde tengamos nombre y no número. No somos los primeros, tampoco los últimos, somos sólo una extensión de los que consideramos más grandes, de los que ya lucharon para defender el pequeño comercio, los espacios sociales, los barrios, la gente de los barrios, sus vidas, nuestras vidas. A las personas auténticas, a las que curran, a las que sueñan, a las que luchan, a las que tienen días malos, a las que a veces se pierden, a las que no saben cómo llegar a fin de mes, a las que cruzan fronteras, a las que superan barreras, a las que se superan día a día, en definitiva, a la gente normal.

Y el Sant Pau quiere seguir siendo eso, un espacio de todos y para todos. Sin lujos, sin ambiciones. Donde el deporte sea deporte, que nos una y nos haga más fuertes. Donde no importen los estereotipos de belleza, donde no se mira el cuerpo sino el alma. Donde, nos haga levantar al del lado cuando éste caiga en vez de hacerle tropezar. Donde el camino sea lento porque implique ir todos juntos. Donde la gente humilde sea quien construya su propia vida.

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